Foro de reflexión 2

Foro:

Silvia Martínez plantea que la práctica del liderazgo ministerial en clave sinodal tiene dos elementos claves: “se esfuerza en reconocer y potenciar a los miembros de la comunidad” y  “se orienta a transformar las creencias, actitudes y sentimientos…”

¿Cómo resignificar la práctica  ministerial para favorecer equipos en clave sinodal, teniendo en consideración que se debe   reconocer y potenciar a la comunidad y  transformar creencias, actitudes y sentimientos?


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8 comentarios en “Foro de reflexión 2”

  1. Ana Lucía Rueda de Prieto

    La Profesora Silvia explicó que la práctica ministerial se puede resignificar cuando se apuesta por “un modelo horizontal basado en las relaciones de igualdad, un modelo de participación y comunicación activa, un modelo doctrinal basado en lo reflexivo y la creatividad: conciencia crítica, un modelo centrado en lo potencial de la comunidad y no en los riesgos, un modelo de inclusión y diversidad”, es central la idea de “persona” en cada una de las afirmaciones anteriores, porque es la persona la única capaz de relacionarse, comunicarse, crear, participar, reflexionar, decidirse por los riesgos e incluir y acoger.
    En los ministerios, la comunidad necesita de la confianza, autonomía, iniciativa, trabajo, identidad, intimidad, generatividad e integridad luchando cada uno de los integrantes en vivir la esperanza, fortalecer la voluntad, teniendo presente su finalidad, trabajando con competencia y fidelidad pero sobre todo con amor, responsabilidad y sabiduría.
    Fue interesante escuchar por parte de Silvia la invitación a “aceptar la pregunta” a veces incomoda pero que puede llevar a discernir y a transformar creencias, actitudes y sentimientos.

  2. He ampliado mi visión de las funciones e importancia de los ministerios laicales en la comunidad.
    Desde un modelo de ministerialidad sinodal la comunidad apuesta por relaciones de igualdad,recíprocas,de participación y comunicación activas,reflexivas,creativas,de construcción crítica,de inclusión,diversidad …y todo esto dota a la comunidad de un potencial mayor.
    Vivo mi fe en una comunidad de laicos ignacianos en Madrid,donde se cuida y anima a que todos los miembros descubran qué servicio pueden dar la comunidad,en cada etapa de la vida.
    En nuestro caso los liderazgos naturales y reconocidos históricamente por la comunidad creo que a veces tapan la potencialidad de los miembros menos visibles,quizás acomodados ahí,también es verdad.
    Despertar procesos de transformación personales,comunitarios y de estructuras ,cuidar actitudes comunitarias que hagan crecer y dar pasos de compromiso es siempre necesario.
    Ha sido iluminador escuchar a Silvia en temas de reconciliación y en la intuición sobre un nuevo ministro del cuidado para la comunidad.

  3. Sin lugar a dudas el factor más relevante es el que se ocupa de la persona, ¿quién será el ministro animador de la comunidad? por tal motivo considero que es importante resaltar que debe ser líder, dejando su huella en las personas. Pero al mismo tiempo quien lidera debe colaborar con el desarrollo de las personas que tiene bajo su cargo, motivando, fomentando compromiso y participación; favoreciendo que cada uno encuentre su lugar y haga su mejor aporte porque la clave está en engendrar capacidad organizacional en la comunidad es decir formar estructuras, equipos, buscando dar pasos concretos hacia el bien común, en orden a la visión compartida.

    También es necesario comprender que se trata ante todo de Servir a Dios, a nuestra vocación (como respuesta a su llamado) a nuestra gente, a la comunidad de la que somos parte, al cuidado de toda la creación , para construir el bien común. En definitiva un caminar juntos que exigirá un esfuerzo de planificación que lleve a la escucha, acompañamiento, discernimiento e integración a los procesos. Por lo que hemos visto en este módulo la ministerialidad sinodal apuesta a un modelo horizontal que muy bien recoge lo anteriormente planteado. Pero agrego los siguientes aspectos que son un compromiso por cultivar dentro de un liderazgo sinodal:

    Ser Visionario: Los líderes visionarios son seguros de sí mismos, autoconscientes y transparentes. Se distinguen porque saben generar un sueño compartido con todos sus colaboradores, con su equipo. Identifican y transmiten una visión que motiva a la gente, fomenta el trabajo en equipo. Es una visión que inspira. Ayudan a imaginar un futuro motivador, sin entrar en los detalles de cómo llegar.

    Ser Afiliativo: La preocupación principal de estos líderes es la de crear armonía y construir lazos emocionales e interacciones amistosas entre las personas que dirige. Se caracterizan por la empatía, el trabajo en equipo, la generación de relaciones y generalmente dan prioridad a la comunicación

    Ser Participativo: Invita a los miembros de su equipo a dar su opinión, a participar en las decisiones de la organización. Forja consensos a través de la participación. Son bienvenidas las ideas de los demás y las capacidades más importantes de este estilo es la colaboración, liderazgo de equipo, comunicación

    Ser Coach o Instructor: Ayuda a la gente a identificar sus fortalezas y debilidades y a relacionar esa información con sus aspiraciones profesionales, con su vocación. Sabe delegar tareas que contribuyen al crecimiento de cada miembro del grupo y se interesan en su desarrollo y lo estimula con empatía y autoconocimiento.

  4. Araceli De los Ríos Berjillos

    Algunas de las claves que apuntó la profesora Silvia Martínez para favorecer equipos en clave sinodal, teniendo en consideración que se debe reconocer y potenciar a la comunidad y transformar creencias, actitudes y sentimientos, son, partir de que el ministro interviene EN, CON y PARA la comunidad. El reto de la sinodalidad es coordinar las diferencias. La importancia de escuchar al otro y aceptar que no siempre nuestra palabra es la que va a marcar la dirección en la que se avanza. Nadie es el centro de la comunidad.
    Tenemos que construir una palabra colectiva, frente a las palabras individuales. Para ello es fundamental la escucha, abrir espacios para escucharnos, a niveles intermedios, aceptando lo divergente y buscando consensos. Nuestro servicio debe ser siempre en clave de cuidado. La creatividad del los ministerios. El éxito, va a dependen de las relaciones que construyamos. Vivir la fe en pequeñas comunidades que es una forma de evitar el clericalismo y nos va a ayudar a vivir más sinodalmente.

  5. Maria del Carmen López

    La Profesora Silvia Martínez plantea elementos claves de la práctica del liderazgo ministerial en clave sinodal que me dan luz para comprender como favorecer equipos en clave sinodal y lo primero que viene a mi mente es evaluar con mente muy abierta donde está mi comunidad y tratar de ver con humildad los errores para así desde mi función poder ayudar a potenciar a la comunidad y trasformar creencias, actitudes y sentimientos, para ello rescato algunos puntos importantes mencionados que hace falta fortalecer en mi comunidad como son :
    Empoderamiento efectivo : escuchar, dejar hablar, dejar hacer, ofrecer alternativas de diálogo y desahogo.
    Promover espacios para escucharnos y discernir
    Generar la pluralidad en los canales de diálogo
    Eliminar barreras y estructuras que ya no nos sirven
    Aceptar la divergencia
    Apostar por lo creativo y diverso
    Aprender a vivir con éxito y fracaso
    Dar paso a la inclusión y diversidad
    Es necesario que toda la comunidad aprendamos a escuchar de forma efectiva para poder escuchar : desde el hábito, desde afuera,desde dentro y desde la fuente .
    Reforzar estos elementos en la comunidad ayudarán a transformar creencias, actitudes y sentimientos.

  6. Para resignificar la práctica ministerial, considero que primero es necesario deconstruir nuestras formas de pensar, actuar y relacionarnos. Podemos promover la sinodalidad, pero si nuestras estructuras mentales y nuestros hábitos en la práctica del diálogo, de la escucha y de nuestras formas de entender la ministerialidad para la toma de decisiones no cambian, corremos el riesgo de maquillar la sinodalidad con prácticas pobres al servicio de una estructura y no de la comunidad.
    Como nos dijo Silvia Martínez, “el ministerio sinodal nos permite ser creadores de hogar”; por eso mismo, favorece el encuentro y fortalece el sentido de comunidad. Los equipos sinodales tienen sentido cuando nos despojamos de formas de poder y comprendemos que el ejercicio ministerial de los fieles está al servicio de la Iglesia, de la vida y del evangelio. Para ello sería necesario:
    – Promover espacios de diálogo y revisión de nuestras formas de entender el ejercicio del ministerio al interior de la Iglesia y fortalecer la conciencia de la ministerialidad compartida de todos los bautizados.
    – Estar dispuestos a sanar las heridas que ha causado y sigue causando la deformación de los ministerios convertidos en formas de poder y sometimiento.
    – Acoger y dejarnos enriquecer por los nuevos ministerios laicales que contribuyen a una mayor participación de los fieles, varones y mujeres, en la misión evangelizadora y sanadora de la Iglesia y en la toma de decisiones.
    – Practicar, en nuestros apostolados, la corresponsabilidad, el respeto y el diálogo con perspectiva comunitaria.

  7. Gladys Rojas Peña

    La práctica del liderazgo ministerial en clave sinodal tiene dos elementos claves:
    1)- Se esfuerza en reconocer y potenciar a los miembros de la comunidad.
    En la experiencia eclesial de la educación católica, la comunidad procura compartir la formación permanente para hacer posible la misión compartida de humanizar a la escuela.
    2) – Se orienta a transformar las creencias, actitudes y sentimientos.
    La conversión espiritual se fortalece cuando hacemos posible una interacción dialógica que promueva la comunión, participación y misión.

  8. Podemos traer algunos aspectos importantes que plantea Sandra Arenas, en el artículo Sin exclusiones: catolicismo, mujeres y liderazgo distribuido, en el cual resignificar la práctica ministerial para favorecer equipos en clave sinodal, teniendo en consideración que se debe reconocer y potenciar a la comunidad y transformar creencias, actitudes y sentimientos plantea que los debates teológicos actuales, en torno a la noción de Iglesia en estado sinodal, que requieren de una transformación debiesen ir pavimentando el camino de los cambios estructurales y doctrinales.
    Con la dinámica sinodal de la Iglesia, el Papa Francisco promueve una eclesiología que amplía la participación en tomas de decisiones, distanciándose del ámbito únicamente clerical y tendiendo hacia un proceso de escucha paciente; al ampliarse se diversifica, lo que hace pleno espacio a las diferencias y también a eventuales conflictos.
    Con respecto a la teoría del liderazgo se sostiene en la idea de que sea distribuido donde la comunidad que se lidera está constituida por una membresía sin diferenciación estratificada; no hay nadie mejor o peor dentro de ella. Y esa comunidad tiene una misión que excede sus propias fronteras, de modo que la distribución eficaz, inclusiva y oportuna del liderazgo colabora con la fecundidad de ese proyecto común, con irradiación social. Aunque pueda tener las limitaciones propias de cualquier teoría, creemos que puede ayudar en el proceso de sinodalización de la Iglesia, el cual implica una transformación de cultura eclesial y de estructuras organizacionales. Sandra Arenas rectifica que la tarea es ardua, no ha sido integrada aún por todos/as y requiere traspasar las buenas intuiciones pastorales, aunque éstas provengan del obispo de Roma (El Papa)

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